LA MODERNIDAD Y EL PESO EN ARQUITECTURA
LO
MODERNO
Partimos del
punto de que antes Dios era la explicación y la verdad, absoluta ante todos los
fenómenos que acuñaba el mundo, una sociedad teocéntrica. Aquella sociedad se
conoce como la época de la oscuridad para la razón puesto que todo estaba dado
en un platonismo puro y pesado para el pueblo. Dios era la verdad el camino y
la vida, y aquel que negara o cuestionara su palabra sería erigido como una
mente diabólica y sin escrúpulos. Dando esto como un hecho aparecen los
modernos como Galileo y Copérnico el nacimiento de una nueva época guiada no
por los valores de Dios, si no por los valores de la ciencia y la Razón desterrando
así a los viejos Dioses. Ahora la verdad absoluta le pertenecía a la ciencia.
Eran pues los días de luz para el hombre que había salido de la caverna y ponía
su mente y sus sentidos en función de entender el mundo que lo rodeaba, esto
trajo consigo numerosos problemas puesto que ahora todo estaba tras el velo de
la nueva verdad. Hubo progreso, pero progreso ¿por qué? O ¿para qué? Se produjo un cambio social y en los modos de
producción esto fue llamado la revolución industrial que trajo consigo
numerosos avances en materia del ¿Cómo se construyen los edificios? Aparecieron los elevadores y los
nuevos materiales como el acero etc.… en parte la vida humana jamás tuvo tal
grado de libertad. El surgimiento del capitalismo y de los burgueses trajo
consigo la división clases y con esto la división del trazado urbano de la
ciudad. Por poner un ejemplo en París la organización de la trama urbana se organizó
de manera tal que los ricos vivían en el centro y los pobres en la periferia y
esa es una organización producto de la modernidad.
Ante esto la
aparición de calles, puentes y edificios que se pusieron de manifiesto por el llamado “progreso”
El desarrollo de estas nuevas modalidades
espaciales trajo consigo el término que Walter Benjamín acuño como el Flâneur aquel individuo que recorre la ciudad y hace que la
ciudad aparezca ante él. Caminar y respirar son las funciones principales del
hombre, para este individuo ver la ciudad es un redescubrimiento de la misma,
si la clase social predominante prefería pasar por encima del puente el Flâneur
prefería pasar por debajo y ver qué pasaba. El resultado de estas exploraciones
era un encuentro con los desfavorecidos de la ciudad, era un encuentro con las
putas con los mendigos y con el sector más oscuro de la ciudad.
¿Cómo nos relacionamos espacialmente con los objetos y con
las personas en un modelo capitalista? Esta es la pregunta que se dé debe hacer
todo aquel que aspire a deambular la ciudad.
Hacer de nuestras vidas una obra de arte se hizo un
imperativo fundamental para ser divergentes al proyecto de la modernidad que si
bien fue un proyecto que tuvo sus bondades como un proyecto de progreso democrático
derribo en problemas de conductas sociales y espaciales.
Hablar de la modernidad en arquitectura es hablar de espacios
-pesados- y duros. La aparición de los nuevos materiales como el concreto y el
acero hicieron de los edificios cada vez más altos pero carentes de sentido de
escala, aspirar a lo nuevo y a lo novedoso se convirtió en la nueva ley, ser
moderno era pues estar en la vanguardia y estar en una constante expectativa de
lo que la ciencia y la tecnología tenían para ofrecer.
LO PESADO
Parménides
decía que lo pesado va hacia lo negativo y Lo liviano va hacia lo positivo. En
ese sentido tenemos en cuenta que la pesadez es todo aquello que está cargado
de elementos que tienen valor por lo tanto se plantea la interrogante ¿es
conveniente tener prácticas de pesadez en arquitectura? Lo pesado en nuestra
sociedad del espectáculo esta vista de manera tal que perseguimos lo novedoso y
lo singular solo hay espacio para lo que causa fulgor. Esto ha cargado a la
arquitectura de numerosos problemas puesto que los objetos transmiten menos
mensajes hacia un futuro y están cargados de métodos retoricas incompresibles
para el ciudadano, abra quienes dicen que existen dos tipos de proyectistas el
primero que deja índices y el segundo que deja mensajes.
El primero
habla de un lenguaje de arquitectura donde se escarban las palabras y se las
dota de significado Peter Eisenman es uno de estos representantes del índice en
la arquitectura construyendo una serie de procesos y transformaciones que dotan
al objeto de una narrativa particular, su interés radica en la búsqueda y
producción de palabras vacías, donde se rompa con dinámicas del autor en
procesos como ¿Dónde se diseña? Y ¿Cómo se hace? Teniendo esto en cuenta se
habla de las huellas de un criminal que busca que lo atrapen y es en este
sentido donde surge algo importante y es el hecho de Eisenman no está
construyendo para personas está construyendo para intelectuales sus obras son
para personas inteligentes que tienen la capacidad para descubrirlo.
Cargar la
arquitectura de lo pesado es cargarla de hechos de discursos de materiales la
pregunta que surge en seguida es ¿Qué significa cargar de valor a un objeto? valor
en el sentido de que es lo esencial para que ese proyecto trasmita algo. George
Orwell en 1984 hablo sobre que lo único que conserva una sociedad sobre su
historia y su pasado son sus edificios por tanto dotar a la arquitectura de un
elemento de memoria se hace imprescindible es un ejercicio que permita al
observador entrar en común unión con el objeto que lo hace pensar sobre su
estar en el mundo y sobre como habita en el.

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